Una lanzadera solo tiene que hacer bien unas pocas cosas: llevar la trama a través del hueco, pasar sin engancharse y resultar cómoda en la mano. Para un telar de bastidor pequeño o un telar de peine rígido, puedes hacer una con un trozo modesto de madera dura estable, una sierra, un cuchillo de talla o un cepillo de desbastar y un lijado paciente.
La forma más sencilla es una lanzadera de varilla fina. Es rápida de hacer y útil para trabajos estrechos. Una lanzadera de tipo barco requiere algo más de tiempo, pero sus extremos afilados y su centro ahuecado hacen que sea agradable de sostener y fácil de cargar con hilo. El método siguiente explica ambas formas, empezando por la misma elección de madera.
Elige la madera
Usa una madera dura seca y de veta recta, sin nudos sueltos, grietas, zonas blandas ni vetas muy cruzadas. El haya, el arce, el abedul, el fresno, el peral y otras maderas de grano cerrado similares son opciones adecuadas cuando están disponibles. Lo importante es que la madera sea estable y tenga una superficie lisa y uniforme, más que una especie concreta.
Evita la madera recién cortada o visiblemente húmeda. Al secarse, puede moverse o desarrollar grietas, dejando una lanzadera torcida o con el recorrido del hilo áspero. Una pieza cuya veta discurra a lo largo es más fácil de moldear con seguridad y tiene menos probabilidades de romperse en un extremo puntiagudo.
Para una primera lanzadera, elige un listón más largo que el ancho de la urdimbre con el que esperas trabajar. Debe ser lo bastante estrecho para pasar por el hueco sin separar la urdimbre a la fuerza, pero lo bastante ancho para sujetarlo con seguridad. Una lanzadera de varilla puede hacerse a partir de un listón rectangular delgado. Una lanzadera de tipo barco necesita algo más de anchura y grosor para poder vaciar el centro sin debilitar los laterales.
Antes de cortar, coloca el listón junto al telar y observa la abertura por la que pasará. La lanzadera terminada debe atravesar ese espacio libremente, con los extremos despejados de los hilos de la urdimbre. Si no estás seguro, haz primero una plantilla de cartón y pruébala en el hueco.
Foto de Zuzana Kacerová en Unsplash.
Prepara el listón
Marca con un lápiz una línea central a lo largo de la madera. Marca también el contorno aproximado de la lanzadera que hayas elegido. No hagas las puntas excesivamente afiladas. Una punta suavemente redondeada es más amable con la urdimbre y tiene menos probabilidades de partirse mientras trabajas.
Para una lanzadera de varilla, marca una forma larga y estrecha, con ambos extremos afinados y redondeados. Deja la sección central casi con todo su ancho para poder sujetarla o enrollar el hilo.
Para una lanzadera de tipo barco, dibuja dos extremos afinados unidos por laterales rectos o ligeramente curvados. Marca un hueco poco profundo entre los laterales. No es necesario que el hueco sea profundo. Su función es sujetar la trama enrollada y reducir el volumen, no convertir la lanzadera en un delicado ornamento tallado.
Sujeta la madera en un banco estable. Mantén la mano que sostiene detrás del filo y da cortes ligeros. Si el listón es pequeño, sujétalo con una abrazadera en lugar de intentar sostenerlo cerca de la hoja. Una herramienta afilada requiere menos fuerza y ofrece un mayor control; detente para afilarla si empieza a resbalar o a aplastar las fibras.
Corta primero la forma exterior. Una sierra pequeña puede retirar el material sobrante, dejando intacta la línea. Después usa un cepillo de desbastar o un cuchillo de talla para llevar los bordes hasta el contorno marcado. Trabaja desde la parte más ancha hacia los extremos, comprobando la veta a medida que avanzas. Cuando un corte empiece a levantar una astilla larga, cambia de dirección o retira menos material.
Da forma a una lanzadera de varilla
La forma de varilla es una buena opción para el primer intento y para tejidos estrechos. Empieza afinando ambos extremos de manera uniforme. El afinado debe comenzar bastante antes de la punta, para que la transición sea gradual y no brusca. Redondea los bordes superior e inferior de toda la lanzadera, especialmente en las secciones que estarán en contacto con la urdimbre.
El extremo debe quedar liso y redondeado en todas las direcciones. Una esquina que parece inofensiva bajo la yema del dedo aún puede enganchar un hilo fino. Pasa por la longitud de la lanzadera un retal del hilo que piensas usar mientras le das forma. Si la fibra se levanta, se engancha o se detiene en algún punto, esa zona necesita más trabajo.
Una muesca poco profunda cerca de cada extremo puede ayudar a mantener el hilo en su sitio, pero no es imprescindible. Si añades una, hazla ancha y suavemente redondeada, en lugar de cortar una ranura estrecha. Las muescas profundas crean bordes que pueden desgastar la trama.
Da forma a una lanzadera de tipo barco
Para la forma de barco, establece primero el perfil exterior. Mantén simétricas las superficies superior e inferior y deja suficiente material en ambos laterales para resistir la flexión. Retira poco a poco el material del centro con un cuchillo de talla o una gubia, si tienes una. Varias pasadas poco profundas son más seguras y limpias que un solo corte profundo.
El hueco debe tener un fondo liso y extremos redondeados. No dejes un resalte afilado donde el hueco se une con las puntas afinadas. Integra esas transiciones con un cuchillo, una rasqueta o papel abrasivo doblado. El hilo puede tocar esas zonas al desenrollarse, por lo que forman parte de la superficie de trabajo y no son meros detalles decorativos.
Comprueba continuamente el peso y el equilibrio en la mano. Una lanzadera innecesariamente gruesa resultará cansada de pasar repetidamente, mientras que unos laterales demasiado finos pueden partirse si se cae o se sujetan con demasiada fuerza. El objetivo es una herramienta ligera y sólida, sin salientes frágiles.
Foto de VIBHUTI GUPTA en Unsplash.
Alisa el recorrido del hilo
Lijar no sustituye a un buen moldeado, pero elimina las últimas pequeñas crestas y marcas de las herramientas. Empieza con un papel abrasivo de grano medio-fino y pasa a granos más finos según sea necesario. Lija siguiendo la veta en las superficies rectas. En las puntas y el hueco, dobla el papel para que siga la curva en lugar de crear una zona plana.
Presta especial atención a:
- ambos extremos afinados;
- los bordes largos que entrarán en el hueco;
- los bordes interiores del hueco de una lanzadera de tipo barco;
- cualquier muesca o ranura para enrollar;
- la testa, que a menudo queda áspera después de serrar.
Usa un trozo de hilo sobrante para hacer una inspección final. Pásalo lentamente por todas las superficies de trabajo. El hilo debe deslizarse sin chasquidos ni enganches. También puedes pasar un trozo de tela limpia por la lanzadera; si se engancha, sigue alisando. No te fíes solo de la vista. Una pequeña fibra levantada puede ser difícil de ver, pero evidente para el hilo.
En este punto, prueba la lanzadera sin terminar en el telar. Pásala primero por un hueco abierto sin hilo y después con un trozo corto de trama. Comprueba que las puntas no presionen con fuerza la urdimbre y que la lanzadera no roce el peine ni el bastidor. Un pequeño ajuste ahora es más fácil que reparar una superficie terminada después.
Aplica un acabado moderado
La madera puede dejarse sin acabado si se ha alisado a fondo, pero una capa ligera ayuda a reducir la sensación seca de la superficie. Aplica una pequeña cantidad de aceite de linaza o una cera adecuada, siguiendo las instrucciones del producto. Extiende una capa fina, deja que se asiente y retira todo el exceso con un paño limpio.
El acabado no debe dejar una película blanda, pegajosa o brillante. Una superficie así puede arrastrarse contra el hilo y acumular polvo. Es preferible aplicar varias capas finas que una capa gruesa. Deja que la lanzadera se seque por completo antes de usarla con fibras textiles y extiende los paños empapados de aceite para que se sequen o deséchalos de forma segura; no los dejes arrugados, ya que los aceites secantes pueden crear un riesgo de incendio.
La cera puede ser útil después de aceitar y secar la madera, pero es opcional. Aplica muy poca y sácale bien brillo. La lanzadera terminada aún debe sentirse como madera, con un deslizamiento limpio y seco en la mano.
Carga y usa la lanzadera
Enrolla la trama en una capa uniforme alrededor del centro de una lanzadera de varilla o dentro del hueco de una lanzadera de tipo barco. No formes un bulto alto y flojo de hilo. Un enrollado compacto es más fácil de pasar por el hueco y tiene menos probabilidades de engancharse en la urdimbre.
Deja el extremo del hilo fácil de encontrar. Mientras tejes, mantén la lanzadera nivelada y evita forzarla a través de un hueco estrecho. Si el hueco es demasiado angosto, el problema puede estar en el propio hueco o en el paquete de hilo, no en la forma de la lanzadera.
Después de tejer una sección corta, inspecciona el tejido y la lanzadera. Busca hilo velloso, fibras levantadas o marcas en un punto concreto. Estos signos suelen indicar un borde áspero o una esquina que necesita más lijado. Corrígelo antes de continuar.
Foto de Nick Wood en Unsplash.
Errores que conviene evitar
Elegir una madera atractiva pero inestable
Una pieza con vetas muy marcadas puede resultar llamativa, pero la veta torcida y los nudos pueden producir una herramienta deficiente. Para una primera lanzadera, la madera lisa y de veta recta es más fácil de moldear y reparar.
Hacer las puntas demasiado afiladas
Los extremos en forma de aguja pueden enganchar los hilos de la urdimbre y son más vulnerables a partirse. Redondéalos hasta que pasen limpiamente, sin dejar de ser lo bastante estrechos para atravesar el hueco.
Dejar los bordes en ángulo recto
Los bordes largos forman parte del recorrido del hilo. Suaviza todas las esquinas, incluso las que parezcan poco propensas a tocar la trama.
Lijar solo las caras anchas
Los extremos, el interior del hueco y la testa provocan muchos enganches. Prueba todas las superficies con hilo y tela en lugar de pulir únicamente las zonas fáciles de alcanzar.
Aplicar demasiado acabado
Una capa gruesa puede quedar pegajosa e interferir con un paso suave. Aplica una capa fina y retira lo que la madera no absorba.
Una lanzadera hecha a mano no tiene que ser elaborada. Si la madera es estable, el perfil está equilibrado y el recorrido del hilo es liso, una herramienta sencilla prestará un buen servicio. Dale forma para el telar que tienes delante, mantén suaves los bordes y deja que las marcas de la mano permanezcan discretas bajo el acabado.